La pasión por el mar.

Podríamos decir que la tasca comienza su andadura en el año 2002 de la mano de Ricardo y Macarena, mis padres, pero en realidad todo empezó muchos años atrás. Esta es la historia de una familia humilde y trabajadora en la que el mar era su trabajo y su forma de vida.

Antonio “El moreno” y Rosa, mis abuelos, comenzaron con un barco de trasmallo junto con Ricardo, mi padre, cuando él tenía unos 7 años. La verdad, que fueron años complicados, pero con esfuerzo, dedicación y sobre todo amor por lo que hacían se pudieron recomponer. Tiempo después llegó “Josefa”, su primer barco de arrastre ¡Todo un acierto!, pero a su vez un reto donde la exigencia y el trabajo duro era el pan de cada día.

Mi familia

Mi familia, era una familia unida en la que estaban todos a una. La matriarca era Rosa, mi abuela, la responsable de marcar la línea a seguir, ella era consciente del gran equipo que tenía en su casa, seis personas, seis luchadores, entre los que estaba mi abuelo Antonio, la persona más buena que he conocido nunca, humilde y trabajador, amaba a su familia por encima de todo. La mar y él, eran una sola persona, estoy seguro de que por sus venas marineras corría agua salada. La pasión que Antonio le ponía a lo que hacía se la enseñó a Ricardo, mi padre, desde muy joven se echaba a la mar con mi abuelo y escuchaba sus sabios consejos. Entendió desde muy pronto que aquello no era solo un trabajo sino una forma de vivir la vida.

“Ivimar”, nuestra alegría

Al tiempo, llegó “Ivimar”, el principio y el fin de esta etapa en la mar, marcando un antes y un después en nuestras vidas. Llegaron nuevas generaciones con ganas y mucha fuerza, y llegó el momento de Antonio de hacerse a un lado y jubilarse después de una vida entera dedicada al mar y a darlo todo por todos. El relevo lo tomaron Ricardo, mi padre, y Antonio, mi tío, y juntos con el legado que les dejó mi abuelo, consiguieron hacer del “Ivimar” una de las embarcaciones de referencia en el Puerto de Burriana, fueron años de alegrías pero también de trabajo, dedicación y exigencia.

Esto se resintió en la salud de Antonio y Ricardo y tuvieron que decir adiós al Ivimar, este barco que tan bueno recuerdos y vivencias nos había dado a todos.

La tasca

Pero…como todo el mundo sabe, los marineros tienen una mano especial para la cocina, y así fue cuando mi padre después de esta etapa dijo: “¿Montamos un restaurante?”. Y así empieza la historia de La Tasca de Ricardo de la mano de mis padres, Ricardo y Macarena.

Era un proyecto especial porque querían que en aquel lugar se pudiera respirar el mar, sí, el mar, que tanto nos había dado y por ello solo había una forma de agradecerle todo: ofreciendo el mejor producto y dándole el respeto que se merece. Por sus mesas pasaron grandes personalidades y gente de a pie, pero a todos y cada uno de ellos se les transmitió el amor que le ponían a todo. Después entramos a la Tasca mi hermana Raquel; su marido, Vicente; mi mujer, Vanessa y yo, siempre siguiendo la línea marcada por mi padre, que colocó al restaurante nivel provincial.

Pero toda historia tiene un principio y un final, y ahí entramos Vanessa y yo. Bienvenidos a la Tasca de Ricardo.

Ricardo.